Ambición

Lo que comes, lo que eres

Creemos que nuestro organismo es un ente desconocido y pensamos que encontrarnos mejor o peor es causa de la suerte o el destino. En nuestro anterior post, por ejemplo, hablábamos sobre cómo hemos normalizado situaciones que no lo son, como sentir hinchazón justo después de acabar de comer. Lo que comemos y cómo lo comemos, lo que pensamos y cómo nos movemos determina directamente cómo nos encontramos.

Hoy vamos a centrarnos en ¿qué pasa cuando empezamos a comer lo que nuestro cuerpo necesita? Básicamente nuestra salud de transformará, se multiplicaran nuestros niveles de energía y se potenciará nuestra mente.

La mala alimentación es la primera causa de enfermedad pero entendiendo cómo reacciona tu cuerpo a cada nutriente, escapar del síndrome metabólico y el círculo vicioso de la adicción es más fácil de lo que parece. No sucede con una semana a base de licuados de verduras, ni unas pastillas de alcachofa después de las comidas… No se trata de dietas, tratamientos o modas. Es un tema de re-educar nuestros malos hábitos alimentarios para lograr una transformación permanente y de ser constante.

Nos gustaría compartir 4 consejos básicos para la base de cualquier alimentación:

– Sin alimentos procesados. 

– Sin animales medicados, hormonados y torturados. 

– Sin modificaciones genéticas ni pesticidas. 

– Sin azúcar, edulcorantes ni aditivos. 

Llegados a este punto, podemos llegar a pensar…  ¿Por qué todo lo que está rico es malo? Parece que cuidarse significa renunciar a todo lo que nos gusta… Y solo el hecho de borrar este sabor de nuestras comidas y/o de pasar hambre, nos quita las ganas de comer más sano…

Tendrías que saber que evolutivamente, esto no tiene ningún sentido. Como especie, estamos incentivados neurológicamente para hacer y repetir las conductas que aseguran nuestra supervivencia y reproducción; y también el sabor, incentiva las conductas que favorecen la supervivencia.

Cuando comemos algo que está bueno se activa la vía mesolímbica del cerebro (desencadenando la misma sensación de placer que las drogas) y las neuronas del área Ventral Tegmental envían dopamina al Núcleo Accumbens. Éste, en conexión con el Cortex Prefrontal, dicta nuestro movimiento y la decisión de coger una cucharada más de helado o una onza más de chocolate.

Pero cuando empieces a cambiar tus hábitos, deberías de saber también, que en un estado natural, los alimentos que son más saludables y nutritivos generan la respuesta cerebral de placer más intensa para incentivar su consumo.

Bien, pues creo que acabamos de demostrar empíricamente cómo la alimentación afecta a nuestro cuerpo y energía ¿convencido?

Sigue los 4 consejos básicos, escucha tu cuerpo y aliméntalo con aquello que necesita.

No tengas prisa cuando ingieras, la señal del estómago al cerebro tarda hasta 20 minutos en llegar, por lo tanto creerás que aún tienes más hambre cuándo será mentira y después no podrás evitar sentirte hinchado.

No existen las dietas para todos, cada cuerpo es único y en función del estilo de vida que llevas necesitarás más o menos hidratos de carbono, vitaminas, etc.

En Uriach, desde el eje UbeeEat, intentamos concienciar a nuestros colaboradores de esta realidad, para que tengan herramientas y criterio para aplicar una “alimentación consciente” en su día a día para re-educar sus hábitos alimentarios y que se puedan sentir mucho mejor.

 

May GonzálezResponsable Plan Wellness

 

 

 

 

 

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