Ilusión

Reconocer y Celebrar

Una organización empresarial necesita, para considerarse exitosa, conseguir resultados, es decir, crecer rentablemente, alcanzar los objetivos estratégicos y operativos que se marca y, en definitiva, cumplir sistemáticamente los compromisos que adquiere con sus clientes, sus accionistas y consigo misma. La base de la confianza y la credibilidad que necesita una organización para sobrevivir y tener éxito, son estos resultados.

Pero esto no quita que se pueda divertir. Ser profesional y tomarse muy en serio los resultados no significa que las empresas deban ser aburridas y grises. De hecho, las personas se comprometen, trabajan y consiguen resultados en un grado muy superior en un entorno divertido y apasionante que en un entorno aburrido. La diversión es una necesidad humana, y como personas, todos preferimos estar en un entorno positivo y pasarlo bien.

La creación de este tipo de entorno positivo se fundamenta en dos pilares: el reconocimiento y la celebración. Reconocer es apreciar el esfuerzo y el trabajo bien hecho de las personas, que consigue resultados; y tiene muchas formas distintas, económicas y no monetarias; obviamente las primeras son necesarias porque de ello depende la economía familiar de las personas, y además porque el reconocimiento que no va acompañado de cierta materialización económica acaba generando cierto escepticismo, pero el dinero sólo no es suficiente y todos necesitamos un reconocimiento más caluroso y humano, el que proviene de un “gracias” o de un “felicidades” a tiempo y sentido, de corazón.

Por su parte, la celebración es el acto de mutuo reconocimiento que todas las comunidades humanas tienen para sentirse más unidas y cargar las pilas de positividad. También tiene muchas formas, desde pequeños gestos y comunicaciones colectivas, hasta grandes eventos y fiestas en los que la organización se identifica como comunidad y celebra sus éxitos. No es casualidad que todos los cómics de Astérix y Obélix acabaran con un banquete en el que todo el pueblo celebraba un éxito más en una nueva aventura de sus héroes.

El reconocimiento y la celebración han de formar parte de la cultura de una organización, y no sólo quedando en gestos espontáneos no planificados (que son importantísimos y han de existir), sino convirtiéndose en hábitos que marquen el ritmo de la alegría y el positivismo de la comunidad humana que forma la organización: fiestas, eventos, reconocimientos, premios… ocasiones que todos esperen y que se conviertan en tradición a la vez que recarguen la pila de energía positiva de la organización regularmente.

Como decía, la profesionalidad no está reñida con la diversión, es más: ésta potencia y multiplica a aquella. Una organización ha de divertirse y sentir verdadera pasión por lo que hace día a día. En definitiva: si queremos más resultados, reconozcamos constantemente los méritos de las personas y celebremos a menudo los éxitos colectivos. Have fun!

 

Oriol Segarra. Consejero Delegado/CEO de Uriach.

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